miércoles, 6 de junio de 2007

NUEVA CHICAGOINDEPENDIENTE
Todos saben que existe buena relacion con la hinchada del Torito, pero pocos saben como nacio. En 1983, la hinchada de Chicago habia presentado un proyecto, y si mal no recuerdo uno de los puntos que pregonaban era la creación de la casa del hincha (una suerte de sindicalización para la defensa de los derechos de los hinchas, unos visionarios estos muchachos). Mas alla de eso, lo importante es que se acercaron a Avellaneda, para charlar con nosotros. Nos reunimos en un bar cerca del Club, y entre cervezas y una picada de por medio nacio una pequeña amistad. En esa reunion estuvieron entre otros "Pistola", "El Negro Muñeco", "Ñandu" y "El Turco".


El proyecto no tuvo exito, pero las intenciones eran muy buenas. El caso, es que en ese mismo año, por el viejo campeonato Metropolitano, jugamos con Chicago en nuestra cancha. Y dentro de una de las bolsas donde guardabamos los trapos, aparecio una bandera de Chicago. La verdad, no sabiamos como habia aparecido, pero algunos dicen que la trajo "El Gitano" (el tenia en un rincón del corazon a Chicago), lo que si estabamos seguros es que no era una bandera choreada, como algunos periodistas habian inventado (sino ver revista El Grafico de aquella época). Entonces, antes de empezar el partido, nos acercamos al foso que divide la tribuna de socios del codo, y le dimos la bandera. De inmediato todo el estadio comenzo a cantar "Chicago no se va, Chicago no se va ", porque ellos corrian riesgo de descender, hecho que lamentablemente ocurrio. Luego, durante el partido, nos dedicamos canciones de aliento mutuo. Tambien recuerdo, que estando Chicago en la B, fuimos a verlo 3 o 4 pibes de la Barra, creo que era un partido con el equipo ferretero "Arsenal". Entramos en su tribuna, y el trato que nos dispensaron fue impagable. Y no solo su barra, sino tambien el resto de la gente, que cuando se enteraban que eramos del Rojo, nos invitaban de todo. Cerveza, comida, de todo. El caso es que el partido temino 17:30 y eran las 12 de la noche y todavia seguiamos en Mataderos. Impresionante. A pesar de haber transcurrido 21 años de aquel hecho, tengo entendido que aún existe respeto entre las dos barras. Y mas alla de este hecho anecdótico, pienso en lo personal que ir a Mataderos y compartir una tribuna con ellos es descubrir que Chicago no es un club chico, porque lo hace grande su gente. No quiero terminar esta nota sin recordar a Pipa y a Tito Pesoa, dos personas que tuvieron mucho que ver con aquel proyecto, y con el acercamiento de las hinchadas. Y un reconocimiento especial para Tito, que hace poco me entere que no esta más entre nosotros, y seguramente desde el cielo seguira alentando a su Chicago querido.

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